El León del Imperio venció 1-0 al Pincha de Caseros y se metió en la final del Reducido gracias a la ventaja deportiva. Ahora espera por Deportivo Madryn o Morón.
El equipo cordobés llegaba con la obligación de ganar tras el 0-1 de la ida en Buenos Aires. No había margen para la especulación. Y salió decidido. La gente empujó, el equipo entendió el contexto y la noche se transformó en una caldera celeste.
La llave se abrió a los 47 minutos del primer tiempo luego de que Gonzalo Maffini presionó, recuperó una pelota clave, tiró el centro y Lucas González apareció como nueve de área para empujarla.
Con el gol, el local hizo lo que había que hacer, manejar el ritmo, jugar con la cabeza y con el reloj. Caseros buscó, pero sin ideas ni claridad. Y cada minuto que pasaba lo acercaba más al sueño.
No fue solo un triunfo, fue una muestra de carácter. Estudiantes RC jugó con aplomo, con la firmeza de un equipo que se sabe protagonista y con la ambición que lo distingue desde que arrancó el torneo.
Ahora, Río Cuarto sueña despierto. El León quiere que esta sí sea la vencida, después de haber perdido dos finales de ascenso en 2021 (ante Sarmiento y Platense). La tercera, dicen, es la definitiva. Y esta vez, el Imperio lo siente más posible que nunca.

