Boca Juniors sufrió más de la cuenta, cayó 1-0 frente a O’Higgins en el estadio El Teniente de Rancagua, pero se impuso por 4-3 en la definición por penales y selló su clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana. El Xeneize había llegado a Chile con la ventaja obtenida en la ida, cuando venció 1-0 en La Bombonera con un gol de Miguel Ángel Merentiel.
El encuentro fue muy disputado y con escaso vuelo futbolístico. El excesivo riego del campo de juego hizo que la pelota circulara a gran velocidad y provocó constantes resbalones de jugadores de ambos equipos, especialmente de Boca. En ese contexto, ninguno de los dos logró imponer una idea de juego clara. Sin embargo, lo mejor del Xeneize se vio durante el primer cuarto de hora, cuando, pese a no generar remates al arco, consiguió buenas aproximaciones y mostró una postura protagonista que hacía ilusionar con controlar el desarrollo del encuentro. Con el correr de los minutos el dominio pasó a ser del equipo chileno, que se adueñó de la pelota y llevó el partido a su terreno.
(72′) El único gol de la noche llegó tras un error de Nicolás Figal, de floja actuación como su estadía en el club. El defensor despejó de cabeza un centro hacia el medio del área y la pelota le quedó servida a Francisco «Pancho» González, ex Newell’s e Independiente, que sacó una volea de zurda y puso el 1-0 que igualó la serie. Recién después del tanto del conjunto chileno llegó la reacción del Xeneize. Impulsado por el ingreso de Leonel Flores más el momento de Tomas Aranda, el equipo mostró una actitud mucho más rebelde y encontró sus mejores situaciones de la noche.
El gran protagonista fue Aranda, quien fue, sin dudas, lo mejor del Xeneize. Fue el único futbolista que se animó a tomar la pelota en mitad de cancha y conducir hacia adelante cuando el equipo no encontraba respuestas. En un contexto donde no había asociaciones, centros ni juego colectivo, el 10 de Boca asumió la responsabilidad y generó el poco peligro que tuvo Boca junto a Leonel Flores.

En el primer tiempo estuvo muy cerca de convertir con un remate que pasó apenas al lado del palo tras una buena acción individual. Ya en el complemento volvió a exigir en dos oportunidades al arquero Omar Carabalí, que respondió con muy buenas atajadas, mientras que Flores estuvo a centímetros del empate con un potente remate que se estrelló en el travesaño. Uno de los rendimientos más flojos fue el de Sebastián Villa, quién tuvo una noche improductiva. El delantero, por quien Boca desembolsó seis millones de dólares, nunca logró gravitar en el juego y fue reemplazado a los 55 minutos por Leonel Flores, quien en pocos minutos mostró mucho más desequilibrio y frescura que el colombiano. Incluso, terminó siendo el jugador con más gambetas completadas del encuentro (5).
La clasificación se definió desde los doce pasos y allí Boca mostró mayor eficacia para imponerse por 4-3. Álvaro Montero fue determinante al atajar un penal clave, mientras que Tomás Vecino desperdició su ejecución al enviar la pelota por encima del travesaño. La gran polémica de la noche la protagonizó el propio Tomás Aranda, quien decidió ejecutar su penal con una Panenka cuando Boca tenía una ventaja de dos tantos. El arquero adivinó la intención y contuvo el remate, una acción que generó fuertes críticas de parte de los hinchas. Sin embargo, su decisión no opacó el gran partido que había realizado. Su personalidad, coraje y atrevimiento fueron el principal argumento ofensivo de Boca durante gran parte de la noche, por lo que muchos también respaldaron al juvenil pese al fallo.

Ese respaldo también llegó de parte del capitán, Leandro Paredes, quien defendió públicamente al juvenil tras la clasificación: «Es la manera de patear. Cuando errás te fijás en la manera, pero hizo un partido increíble, nos dio ese ánimo para ir a buscar el partido. Después son maneras de patear, decisiones, y aprenderá que hay momentos y momentos«, expresó.
La serie volvió a confirmar una tendencia que acompaña a Boca en los cruces internacionales recientes. En los últimos siete años (2020-2026), el Xeneize solo logró superar dos llaves de eliminación directa sin necesidad de recurrir a los penales: ante Racing, por los cuartos de final de la Copa Libertadores 2020 (1-0 como visitante y 2-0 como local), y frente a Independiente del Valle en el repechaje de la Copa Sudamericana 2024 (0-0 en la ida y 1-0 en la vuelta).
El resto de las clasificaciones en ese período se resolvieron desde los doce pasos, una tendencia que volvió a repetirse en Chile. No es casualidad: Boca volvió a demostrar su fortaleza en este tipo de definiciones, ya que a lo largo de su historia oficial disputó 64 tandas de penales, de las cuales ganó 45 y perdió 19, alcanzando una efectividad del 70,3%, una estadística que una vez más jugó a su favor.

Con esta sufrida clasificación, Boca avanzó a los octavos de final, instancia en la que se medirá con Recoleta. El encuentro de ida se disputará durante la semana del 12 de agosto en Buenos Aires, mientras que la revancha será la semana del 19 de agosto en Paraguay.
El conjunto paraguayo dio la sorpresa en la fase de grupos al dejar eliminado a San Lorenzo y también competir de igual a igual ante el Santos de Neymar empatando ambos partidos.

Tras el encuentro, el entrenador Rodolfo «Vasco» Arruabarrena reconoció que el equipo aún está lejos de su mejor versión y realizó una fuerte autocrítica: «El objetivo era pasar. Por el momento, por la situación, por lo que venimos acumulando hace meses, soy autocrítico de esta manera, serán pocas las victorias que vamos a conseguir. Nos ha faltado animarnos a jugar. Necesitamos mejorar mucho«, manifestó.

