El Mundial 2026 ya palpita su fase de grupos y el Grupo I se perfila como uno de los más intrigantes del torneo. Francia llega como cabeza de serie y candidata natural, pero deberá enfrentar a una Senegal en pleno crecimiento, a un Noruega que busca hacer historia con su nueva generación y a un Irak que regresa a la Copa del Mundo con la ambición de sorprender. La combinación de estilos, jerarquías y momentos futbolísticos convierte a esta zona en una de las impredecibles del certamen.
Francia, campeona en 2018 y finalista en 2022, afronta el torneo con una renovación que mezcla figuras consagradas y jóvenes talentos. Aunque ya no cuenta con algunos referentes históricos, mantiene un plantel de elite en todas sus líneas. Su desafío será sostener la regularidad en un formato ampliado, donde los tropiezos tempranos pueden complicar el camino hacia la clasificación.
Por su parte, Senegal llega con la solidez que la caracteriza hace años. Con una base de futbolistas que compiten en las principales ligas europeas, el conjunto africano apuesta a su potencia física, velocidad y orden táctico. Tras su destacada participación en Qatar 2022, el equipo senegalés se propone dar un salto definitivo y consolidarse como una de las selecciones más competitivas del continente.
Noruega es la gran incógnita del grupo. Con una generación encabezada por figuras que brillan en Europa, el equipo escandinavo busca dejar atrás décadas de ausencias mundialistas. Su estilo combina intensidad, juego directo y una fuerte presencia ofensiva. Si logra equilibrar su rendimiento defensivo, podría transformarse en uno de los animadores inesperados de la zona.
Finalmente, Irak completa el grupo con un perfil más bajo, pero con una historia de resiliencia futbolística. Su regreso al Mundial genera expectativa en su país, y aunque parte como el equipo menos experimentado del grupo, su estilo combativo y su capacidad para incomodar a rivales superiores podrían convertirlo en un factor disruptivo. En un torneo con 48 selecciones, los equipos emergentes tienen más margen para dar golpes inesperados.
El Grupo I, entonces, no solo ofrece el atractivo de una potencia mundial como Francia, sino también la posibilidad de ver a selecciones con identidades muy distintas enfrentarse en un escenario global. La combinación de talento, intensidad y ambición promete partidos vibrantes y un desenlace que podría definirse recién en la última fecha. Con el nuevo formato del Mundial, donde avanzan los dos primeros y los mejores terceros, cada punto será determinante para evitar sorpresas y asegurar un lugar en los dieciseisavos de final.

