El gallito perdió 1-0 ante Deportivo Madryn por la semifinal del Reducido y hubo piñas, patadas, corridas, gas pimienta, graves incidentes con la Policía y hasta agresiones contra un asistente.
Lo que debía ser una definición apasionante del Reducido de la Primera Nacional terminó convertido en una postal lamentable para el fútbol argentino. Deportivo Madryn eliminó a Deportivo Morón y, apenas sonó el pitazo final, se desató una batalla campal que se extendió por más de diez minutos y dejó imágenes de una violencia extrema.

El referí Pablo Echavarría, apuntado desde el Gallo por el foul del tiro libre que derivó en el gol de Postel, debió ser resguardado por los escudos policiales mientras intentaba abandonar la cancha. Antes, ya había tenido que mostrar varias tarjetas, la roja a Montagna, de Madryn, por una agresión a Olivares, y una amarilla polémica a Cortave en Morón que elevó aún más la tensión.
Entre los más exaltados estuvo Santiago Kubiszyn, a quien se lo vio lanzar piñas y correr a rivales. También aparecieron en la escena los jugadores Gastón González y Matías Cortave, ambos visiblemente fuera de sí. La Policía respondió con gas pimienta, lo que provocó nuevas caídas y un caos aún mayor.
Uno de los que mostró las secuelas fue Ivo Constantino, delantero de Morón, que exhibió en redes su rostro afectado por el accionar policial. «Vergonzoso. Impunidad total», escribió, reflejando la bronca y el clima de impotencia del plantel.
La violencia también alcanzó a la terna arbitral, la bronca de los jugadores de Morón tuvo como blanco al asistente Gabriel Chade, en medio de escenas donde el delantero local Germán Rivero terminó en el piso tras revolcarse entre golpes y empujones. Desde la tribuna, mientras tanto, volaban objetos, incluso una botella de vidrio que cayó cerca de la línea de cal.
Entre el caos apareció Félix Benito, ayudante de campo de Walter Otta, ausente por una sanción de AFA, recorriendo la cancha desesperado para intentar calmar a sus futbolistas, aunque la situación ya se había desbordado por completo.
La AFA deberá ahora analizar un informe cargado de incidentes que promete fuertes sanciones. Lo ocurrido en Madryn dejó una herida profunda y un nuevo capítulo oscuro para un torneo que vive uno de los finales más calientes de los últimos años.

