El Funebrero logró el ascenso directo después de ganar el Apertura y el Clausura, con 36 partidos invictos y apenas seis derrota en toda la temporada.
Midland consiguió su primer ascenso a la Primera Nacional después de completar una de las campañas más sólidas del ascenso argentino en los últimos años.
El equipo de Libertad, dirigido por Daniel “Chuky” Farías, dominó de punta a punta, ganó el Torneo Apertura, repitió en el Clausura y evitó el Reducido gracias a una regularidad que no tuvo fisuras.
El funcionamiento colectivo fue uno de los pilares del año. Agustín Gil Clarotti encabezó el ataque con presencia y goles, acompañado por el despliegue constante de Juan Cruz Rivas y Sergio Modón, además del aporte de Jonathan Herrera en momentos decisivos.
A partir de un equipo compacto, intenso y sostenido por una defensa firme, el Funebrero construyó una identidad que le permitió resolver partidos complejos sin perder el orden ni la contundencia.
La dirigencia, con Agustín Otermín al frente, respaldó el crecimiento con decisiones deportivas claras, estabilidad institucional y mejoras en diferentes áreas del club.
Después de varios intentos frustrados en Reducidos, el equipo de Libertad finalmente rompió su techo histórico y alcanzó el ascenso más deseado.
Con el impulso de un año perfecto, Midland ya proyecta su desembarco en la Primera Nacional con el objetivo de sostener este crecimiento en una categoría más competitiva.

