El futbolista argentino Matías Pourrain fue detenido por el ICE quien viajaba dentro de EE.UU. para jugar una semifinal. Su trámite migratorio está en regla

El mediocampista argentino Matías Pourrain, de 34 años, fue interceptado por agentes del ICE en el aeropuerto de Fort Lauderdale cuando se disponía a viajar con su equipo, el Miami United FC, para disputar una semifinal en Los Ángeles. El detalle que roza lo absurdo: no estaba entrando ni saliendo de Estados Unidos. Solo cambiaba de terminal.
Pourrain lleva siete años construyendo su carrera y su vida en suelo estadounidense. Nacido en Argentina, pasó por Real Pilar, San Martín de Burzaco y Mercedes antes de cruzar el charco en busca de nuevas oportunidades. Hoy juega como volante en el Lyon FC de la NISA (la quinta división del país) y trabaja como jugador del Miami United FC, con el que había clasificado a la instancia decisiva del torneo nacional.
Un control de rutina que terminó en Krome.
El jueves 6 de agosto, mientras esperaba para embarcar rumbo a Los Ángeles, agentes federales lo separaron de sus compañeros. Su hermano, Juan Pourrain, contó a medios de comunicación que le avisaron que en diez minutos volvía. No volvió. Fue trasladado primero a un centro de procesamiento en Miramar y luego derivado al Centro de Procesamiento Krome, uno de los principales puntos de detención migratoria del sur de Florida.
Y acá es donde el capítulo se pone tan burocrático que casi da risa si no fuera tan grave: según su club y su abogada, Pourrain ingresó al país de forma legal, con visa, tiene permiso de trabajo vigente, identificación del estado de Florida, no registra antecedentes penales y hace años que aguarda una entrevista de asilo. En criollo: papeles en regla, buena conducta y un vuelo doméstico como toda transgresión.
La ironía que nadie pidió: de un aeropuerto a otro, no de un país a otro
El comunicado del Lyon FC lo resumió mejor que cualquier cronista: «Matías no intentaba ingresar ni salir de Estados Unidos». Iba de Florida a California. Como quien va de Rosario a Córdoba y termina fichado por Migraciones en el camino. Ahí es donde el sistema de control migratorio, pensado para fronteras, se metió a jugar en una cancha que no era la suya: un vuelo de cabotaje entre dos ciudades del mismo país.
Su abogada, Regina de Moraes, definió el caso como «un área gris de la ley de inmigración» y confía en resolverlo con una fianza de entre 3.000 y 5.000 dólares. Mientras tanto, la semifinal se jugó sin él, y el mediocampista espera —esta vez, sentado— una resolución que le permita volver a las canchas.
Seguiremos el caso de Pourrain y su situación judicial en próximas ediciones.

