El fútbol, a veces, se detiene ante lo humano. En las últimas horas, un fragmento del documental «La cima de la vida» (estrenado en octubre de 2025) recorrió las redes sociales como un fuego sagrado, emocionando a propios y extraños. En las imágenes se observa a un Edgardo Patón Bauza auténtico, lejos de la efervescencia del banco de suplentes, pero habitando un presente que conmueve al mundo de la pelota. A sus 68 años, el ídolo de Rosario Central y San Lorenzo atraviesa una etapa delicada de salud debido a una demencia frontotemporal, una lucha silenciosa que enfrenta con la dignidad de los grandes.
El refugio del Patón en la altura de Quito
Radicado en Ecuador, el hombre que supo tocar el cielo con las manos vive hoy en un entorno de paz absoluta. Su esposa, Maritza Gallardo, y su hijo menor se convirtieron en el sostén incondicional de una rutina alejada de los flashes mediáticos. Maritza, protagonista del documental impulsado por la Fundación TASE, relata con una entereza admirable cómo es el día a día del entrenador, enfocados plenamente en su bienestar y tranquilidad. En el film, incluso aparece un viejo conocido del «Mundo Leproso», Damián Manso, a quien Bauza llevó a la gloria en la Liga de Quito, reforzando ese puente inquebrantable entre el fútbol argentino y el ecuatoriano.
Un legado que es eterno en Boedo y en Ecuador
A pesar de que su memoria y capacidad de comunicación se vieron afectadas por la enfermedad diagnosticada en 2021, su huella es imborrable. Bauza no es solo un nombre en los libros; es el estratega que le dio la primera Copa Libertadores de su historia a San Lorenzo, ganándose el cielo eterno en el Nuevo Gasómetro. Pero su leyenda no se agota en Argentina: en Ecuador es un prócer nacional, siendo el único DT capaz de consagrar a un equipo de ese país como campeón de América.
Homenajes a la altura de su historia
El reconocimiento no es solo nostalgia. En julio de 2025, la dirigencia de Liga de Quito dio un paso histórico al inaugurar el Centro de Alto Rendimiento «Edgardo Bauza» en Pomasqui. Es un tributo en vida para quien llevó a la «U» a disputar una final del mundo contra el Manchester United de Cristiano Ronaldo. Aunque el «Patón» ya no diseña tácticas ni da indicaciones al borde de la cal, su figura sigue presente en cada rincón donde se respire fútbol sudamericano.
Hoy, la prioridad es el hombre detrás del mito. Mientras el mundo del fútbol replica ese recorte viral con lágrimas en los ojos, queda claro que el legado de Bauza trasciende fronteras y generaciones. Porque más allá de los títulos, lo que queda es el respeto unánime hacia un tipo que siempre priorizó la hombría de bien. El «Patón» ya no necesita hablar; su carrera y su ejemplo hablan por él.

