En el Gigante de Arroyito, Boca Juniors, de la mano de Enner Valencia, remontó agónicamente un 0-2 ante Racing y se clasificó a las semifinales de la Copa Argentina en un partido inolvidable.
Boca comenzó el clásico con el pie izquierdo. En un momento de pleno control del juego, Gastón Lodico, aconsejado por un hincha antes de ejecutar un tiro de esquina, abrió el pie y convirtió un golazo inolvidable. Leandro Brey no pudo evitarlo y recibió, así, su segundo gol mediante esta vía en el mismo estadio y en el mismo arco, donde ya lo había sufrido ante Ángel Di María. Impresionante.
Posteriormente, el Xeneize no decayó y siguió dominando el encuentro y atacando en busca del empate. Estuvo muy cerca de conseguirlo de la mano de Leonel Flores, quien recibió un pase de Leandro Lozano en el borde del área, realizó un notable control pie a pie y sacó un mejor zurdazo colocado que Facundo Cambeses despejó con lo justo hacia un costado.
Sin embargo, apenas dos minutos después del inicio de la segunda mitad, Racing volvió a golpear. En medio de un tumulto dentro del área chica de Brey, ningún defensor pudo despejar la pelota y Leandro Paredes tampoco logró sacarla. Allí apareció Maravilla Martínez, quien tomó el balón en altura y sacó un zurdazo que se metió en un ángulo, imposible para el arquero boquense. Fue el cuarto gol del delantero ante Boca con la camiseta de Racing.

El partido tuvo su punto de inflexión en los cambios. Racing comenzó a retrasarse demasiado y perdió presencia en el mediocampo, mientras que el Vasco Arruabarrena arriesgó al reducir su zona media a apenas dos futbolistas: Delgado y Paredes. La apuesta era clara: Boca podía ser goleado o podía remontar. Finalmente, ocurrió lo segundo.
El ingreso de Sebastián Villa y, especialmente, el de Enner Valencia fueron determinantes. El ecuatoriano se convirtió en la gran figura de la remontada y encontró en el colombiano a su principal socio por las bandas. Posteriormente, la entrada de Carlos Palacios por Flores le permitió a Paredes liberarse y mostrar su mejor versión.
Además, Boca encontró una vía de ataque fundamental: los centros desde ambas bandas. El equipo aprovechó el retroceso de Racing y comenzó a bombardear el área rival con envíos precisos.
A los 72 minutos, la fórmula dio resultado. Tras un córner ejecutado por Lautaro Blanco, máximo asistidor del año, Valencia apareció en el área y conectó un gran cabezazo, imposible para el arquero de Racing. Boca descontó, se ilusionó y fue con todo en busca del empate, empujado por su hinchada.
Diez minutos más tarde, a los 82′, volvió a aparecer el ecuatoriano. Esta vez, recibió un centro de Sebastián Villa, ganó nuevamente en las alturas ante una defensa que intentaba marcarlo en superioridad y metió otro cabezazo para establecer el 2-2. Boca ya no quería penales: iba por todo.

Y cuando todo parecía indicar que la clasificación se definiría desde los doce pasos, apareció otra vez el héroe inesperado. En la última jugada del partido, Carlos Palacios elevó un magnífico centro al punto del penal y, pese a su 1,77 metro de altura, Enner ganó en las alturas ante la dupla defensiva y convirtió el gol de la remontada.
3 GOLES DE CABEZA. Enner Valencia consiguió una marca histórica y se metió en la historia xeneize antes de su 10° partido: solamente otros cuatro jugadores (Roberto Cherro, Delfín Cácerez, Jaime Serlanga y Ricardo Gareca) habían logrado convertir tres goles de cabeza en un mismo partido. Una noche inolvidable para el ecuatoriano, que se convirtió en el gran protagonista de la remontada.
El chileno, que había ingresado en la segunda mitad, tuvo una de sus mejores noches en el club y marcó la asistencia final en la que el tanto del mundialista ecuatoriano selló la clasificación de Boca a las semifinales de la Copa Argentina, donde enfrentará a Banfield.
Pero la remontada ante Racing significó mucho más que una clasificación. El Boca del Vasco sigue vivo en todos los frentes: tiene chances en el Torneo Clausura, en la Tabla Anual, en la Copa Argentina y en la Copa Sudamericana. Y, después de una noche inolvidable en Rosario, va por todo.
Con este triunfo, Boca Juniors llegó a quince partidos invicto entre todas las competencias desde la llegada de Rodolfo Arruabarrena como entrenador. Además, mantiene su invicto durante 2026 en los clásicos ante los denominados cinco grandes del fútbol argentino.

Una remontada épica, una noche de ensueño de Enner Valencia y una clasificación que Boca recordará durante mucho tiempo por el rival y por la forma. Claramente, de las mejores victorias de la década.

